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No debería decir esto pero es posible que esta novela esté caducada. Al menos sale a la luz más tarde de lo que debiera. 

Si no me equivoco el germen de lo que sería “El alma torcida” (originalmente “Gibson SG del ‘63”) brotó hacia 2009. Sí, hace 8 años. 

Por entonces, y creo que esto tampoco debería contarlo, descubrí “The dark side of the Rainbow”, que en resumen es un montaje de “El mago de Oz” sincronizado con el disco “Dark side of the Moon” de Pink Floyd. Me flipé. Fue así. Y me propuse hacer algo similar, escribendo una novela corta con un capítulo por cada canción del disco más o menos sincronizando segundos y palabras. Una frikada. Y bastante antisistema, en tanto que lo apropiado para escribir suele ser tener una historia que contar y luego buscar qué estructura se puede adecuar mejor para hacerlo. Pues ea, que yo tenía una estructura en busca de historia. Y la historia surgió.

Ya, ya, pero ¿8 años para esto?, pues sí y no. Obviamente no he estado todo este tiempo dedicado a escribirla, de hecho pasó bastante tiempo desde que intuí que tenía algo que contar entre manos y el momento de escribir el primer capítulo. Mucho después, la primera versión recibió algunas críticas amigables que me hicieron ver la necesidad de ampliarla. Siguiendo con la psicodelia original, esta vez recurrí al disco “Wish you were here”, también de Pink Floyd, para darle el volumen actual (alternando las canciones de un disco y otro). Aún así hay a quien le sabe a poco. Y con ese regusto se quedó en un cajón abandonada durante unos años esperando a ser rescatada y puesta de punta en blanco.

Rescatada sí lo ha sido. Apenas retocada. Porque el tiempo no ha pasado en vano y lo cierto es que, aunque la historia me sigue valiendo, hoy en día más que una puesta a punto le daría una reescritura completa, incluso obviando la estructura inicial, y eso es algo que no voy a hacer. En primer lugar porque no es justo con lo que ya está escrito ni con quien lo escribió, mi yo de hace tanto tiempo. Esta novela corta es lo que di de mí en esa época y, pese a sus carencias, tiene ciertos aspectos que me gustan. Reescribir la historia tal vez supliera unas pero tal vez desdibujara los otros. Por eso hago ahora lo que no hice en su día: sacar a la luz esta historia y ponerle punto y final.

Sea.
Ya me dirás.
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